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Orgasmos múltiples con una línea erótica gratis

En los últimos años me he hecho fan de una línea erótica gratis en especial. Bueno, yo digo que es gratis porque el consumo es apenas significativo. Si llamas por el teléfono fijo te ahorras el coste de la llamada, tan solo estás pagando lo que cuesta ese servicio determinado.

Imagina que existe una sensación en el mundo que nadie que hayas conocido ha sido capaz de transmitirte; podríamos decir que es como magia… bueno, sabemos que la magia no existe así que quizá lo definimos como algo mucho más poderoso y real.

Pues eso es lo que sentí cuando decidí contratar con el servicio de línea erótica gratis que me recomendó una amiga. Siempre tenía una broma muy divertida con ella: no paraba de decirle que era una viciosa por llamar a este tipo de números. Pero, internamente, es algo que yo estaba deseando desde hacía mucho tiempo, aunque me daba algo de pudor poder reconocerlo.

¡Entonces llegó el día! Estaba completamente decidida a llamar y a vencer todos mis miedos. Le pedí el número a mi amiga. Tardó unos segundos en contestar pero a mí me parecieron horas.

El mensaje que me llegó fue muy gracioso: 902 XXX XXX Viciosa. Me hizo gracia porque era exactamente lo que siempre le repetía yo; acababa de entrar en el mismo saco que ella y me gustaba, no consideraba que fuera una cosa de la que debiera esconderme.

 

Cómo tuve mis primeros orgasmos múltiples con la línea erótica gratis

Pedí que si podía hablar con un negro que estuviera bien dotado. Si, ya se que esa parece la actitud de una chica a la que le daba vergüenza llamar a una línea erótica pero si lo iba a hacer, lo haría a mi gusto.

Realmente no sé si el chico era negro o no, pero mi mente lo proyectó como así fuera. Tenía una voz aparentemente normal pero muy seductora. Todavía no soy capaz de saber bien lo que tenía, pero era algo tan especial y mágico que me hizo estar mojada e los pocos segundos de empezar a hablar.

-¿Estas vestidas todavía? – Me comentó casi al principio de comenzar la conversación.

 

No me gustaba que fuera tan directo… o, por lo menos, creía que no me iba a gustar. Pensaba que la conversación se desarrollaría de otra manera. Empezaríamos a hablar de cosas sin importancia y veríamos como todo se caldeaba acabando de una manera muy especial.

Pero no, a Chesco(Al menos ese era el nombre que me dio), le iba el sexo duro y no tardó en demostrármelo en esa línea erótica gratis.

Pensé en pedir hablar con otro chico, pensé que iba demasiado rápido… pero, como otras tantas veces en mi vida, mi cuerpo no estaba nada sincronizado con mi mente. A medida que la conversación iba subiendo de tono, yo me iba calentando cada vez más y más. Reconozco que me metí los dedos un par de veces pero no quería que acabase ya, quería aguantar un poco más.

Puede saber, por la intensidad de sus jadeos, que el también se estaba masturbando; y parecía que lo hacía de una forma muy intensa.

No pude más, empecé a correrme pero no quería que “Chesco” se diera cuenta, así que lo hice en silencio.

Supongo que fue por mis jadeos o por el silencio que empezó a haber en la conversación por mi parte, pero este chico se dio cuenta de que me había corrido.

-Que poco aguante, nena- Dijo con un tono divertido.

Pero la conversación siguió mucho más tiempo. Sin entrar en muchos detalles, tan solo os diré que me corrí tres veces en aquella llamada. Es por eso por lo que siempre que quiero revivir esta “magia” acudo a este servicio de “línea erótica gratis” para poder correrme.

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