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Sexo por teléfono con chicas: Mi experiencia

Hola, mi nombre es Janette y quiero contaros mi experiencia de sexo por teléfono con chicas… bueno no, no es mi nombre real, pero es uno que siempre me ha gustado. La razón de que use un pseudónimo no es porque me avergüence de la experiencia… sino más bien porque no quiero que se entere mi pareja.

Hace ya más de un año que mantengo sexo por teléfono con chicas… no con ninguna en particular, la verdad es que me gusta ir variando, porque es algo que me pone especialmente cachonda.

sexo por teléfono con chicas

Todo comenzó hace ya varios años. Nunca me había planteado llamar a este tipo de líneas ni sabía lo que esto iba a despertar en mí. Ese día tuve una discusión bastante fuerte con mi pareja y terminó yéndose de casa. Todavía no sé de donde salió la idea de mantener sexo telefónico, pero ese mismo día había estado en una revista donde lo anunciaba: Sexo por teléfono con chicas y chicos muy calientes que están esperando tu llamada.

Quizá fuera porque necesitaba hablar con alguien, o quizá porque la discusión me empujó a hacer lo que quería subconscientemente, pero me esforzaba en negarlo.

 

Al final terminé arreglando las cosas con mi pareja y nos va bastante bien… sin embargo, intento cada semana tener sexo por teléfono con chicas siendo ya algo habitual. No sé cómo consiguen excitarme tanto por teléfono, pero lo consigue hacer. Al principio tenía un límite que no pensaba cruzar: No quería masturbarme. Consideraba que hacerlo por teléfono es de fracasados. Pero no pude mantener ese límite ni en una llamada.

 

El primer día que llamé a una línea de sexo por teléfono con chicas

Pero sigamos donde lo habíamos dejado. Mi pareja había salido estrepitosamente de la casa y yo no tardé ni una hora en contratar este tipo de servicio. Estaba nerviosa buscando algo que me calmara, tanto mental como sexualmente hablando.

El teléfono sonó y yo pedí hablar con algún chico, el que fuera. Pero tuve mala suerte: la chica que me atendió me comunicó que no había ningún chico disponible con el que pudiera hablar… pero que ella me estaba escuchando.

-¡Ah, no!- Pensé de inmediato- ¡Eso sí que no!

No iba a tener sexo por teléfono con chicas de ninguna manera. No me gustaban, no me ponían, era heterosexual al 100%.

Se lo dije todo a la chica, le comenté que una mujer no me valía para nada. Sin embargo no colgué…

Ella debió darse cuenta de mi vacilación y empezó a preguntarme la razón por la cual estaba muy alterada. Como si fuera un teléfono de ayuda le relaté mi detalle con todo lujo de detalles.

-¿Pero qué estoy haciendo? – Me decía mientras no paraba de hablar- A esta persona no le importan mis problemas, solo te está escuchando para ganar dinero.

Pero algo me decía que no era así. La chica no solo se limitaba a escuchar; me dio algunos consejos valiosos que ayudaron a que me reconciliase con mi pareja.

 

Y entonces sucedió

Esta conversación tan inocente acabó de la manera más inesperada.

-Te noto muy acalorada- Dijo ella después de haberme desahogado- No llevarás nada puesto ¿verdad? Porque te vas a asfixiar de calor.

Y esa absurda pregunta hizo que todo se desencadenase.

Sus preguntas eran cada vez más directas y lo estaba consiguiendo. No sé como pero me estaba calentando. Tener sexo por teléfono con chicas no había sido una mala idea después de todo.

Al final, toda húmeda y sofocada, decidí tocarme.

-Total- Me decía- Ella no puede verme.

Pero lo pudo deducir por el compás de mi respiración…

 

Ahora, años después, José no sabe que tengo “sexo por teléfono con chicas” de forma ocasional. Y no, siguen sin gustarme las chicas pero, la verdad, me encanta masturbarme mientras me dicen guarradas por teléfono… Y más con la voz de una mujer