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Mi experiencia con amigos travestis

La mejor experiencia de mi vida con travestis

Hace algún tiempo, cuando salía con mis amigos a un pubs conocido, me pasó algo increíble que jamás me hubiera imaginado que me pudiera gustar. En un bar de alterne me encontré con dos travestis que charlaban animadamente entre ellos.

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No sé cómo empezó la cosa, pero empezamos a hablar y parece que congeniamos. Lo más característico es que eran muy chistosos y tenían una facilidad para hablar de distintos temas que hacía que quisieras estar con ellos durante toda la velada. Sin embargo, no fue eso lo que me atrajo de entrada… había algo extrañamente erótico en ellos que hacía que me cuestionase mis principios.

Uno de ellos, Bella se llamaba, no hacía más que mirarme. La verdad es que yo no podía apartar la mirada de sus enormes tetas, y es bastante posible que se estuviera dando cuenta de ello, porque no paraba de sonreírme.

No paraba de repetirme mentalmente que se trataban de “travestis”; es decir, por mucho que su apariencia física me gustase, cuando llegase a zonas bajas me encontraría con algo que a lo que no estaba acostumbrado… sin embargo, esa idea, más que alejarme lo que hacía es que me sintiese todavía más intrigado hacia a Bella.

El alcohol empezó a hacer efecto en mi cuerpo y me encontré bailando con Bella tan cerca que podía notar tus voluptuosos pechos contra mi cuerpo. Tengo que reconocerlo, estaba totalmente excitado… y Bella pareció notarlo.

Al parecer, otro amigo también había caído bajo el embrujo de los travestis pero este había ido mucho más allá. Estaba en medio de la pista de baile besándole, tocando sus tetas e incluso metiéndole mano por debajo de la ropa interior.

Este pensamiento, lejos de alejarme, lo cierto es que me atrajo todavía más. Sin embargo, yo no quería hacerlo en medio de la pista, yo quería hacerlo bien.

 

Sin pensarlo demasiado, decidí llevarlo a mi casa. Estaba a punto de vivir una experiencia con travestis: algo que nunca me habría imaginado que llegaría a hacerlo en mi vida pero no me arrepentía de ello, al contrario, estaba sintiendo un grado de excitación que nunca había experimentado mi cuerpo durante toda mi vida.

Bella no podía aguantar, en el mismo coche no dejaba de meterme mano. Yo le dejaba que hiciera lo que quería pero me concentraba en la carretera. En un momento dado, se inclinó sobre mi polla ya al descubierto y empezó a hacerme una mamada húmeda.

No se cuentas veces había querido que una chica me la chupase mientras iba al volante pero nunca había encontrado ninguna que me lo hiciese. Llegué a un punto en el que no pude seguir conduciendo, el placer empezaba a apoderarse totalmente de mi cuerpo.

Llego un momento en el que le tuve que decir que parase, que ya estaba a punto. Me miró un segundo y luego siguió chupándomela. No tarde ni un minuto en correrme dentro de su boca.

Aun así, me lo lleve hasta mi casa y tuvimos la mejor noche de nuestra vida. Una experiencia de “travestis” totalmente recomendada.